No son
polígamos, tampoco promiscuos, ni siquiera
infieles. Son
polienamorados, también conocidos como
polis, un fenómeno que, aunque todavía muy minoritario, parece ganar adeptos. ¿Quiénes son
polienamorados? Pondremos un caso: Juan está casado con Lola y tienen dos hijos en común. Juan quiere a Lola y vive con ella, y a la vez mantiene una
relación desde hace tres años con Carmen. Por supuesto Lola lo sabe y además conoce a Carmen e incluso han cenado alguna vez todos juntos. Lola, por su parte, también sale con Eduardo, un compañero de trabajo, que también conoce a Juan y a Carmen. Y a veces han salido todos de copas.
Más allá del lío que esto parece, los
polienamorados son personas que mantienen a la vez
varias relaciones amorosas y estables con el consentimiento de todas las partes. Debe quedar claro que no hay
engaño, por lo tanto no hay
infidelidad. Consideran que aunque formen una nueva
pareja pueden seguir con la anterior. Para un
poli el
amor no es exclusivo hacia una persona, sino que es un espacio donde caben más de dos.
Hay quien puede pensar que esto es
promiscuidad y que lo que se busca es el
sexo a toda costa o que el
polienamoramiento tiene que ver con la
poligamia. No. Tampoco es
sinónimo de
intercambio de parejas. Va mucho más allá. Este fenómeno, que empezó a darse a conocer en los años noventa, defiende que los
individuos polienamorados se
enamoran de las personas con todas las consecuencias y por lo tanto mantienen
relaciones estables. No defienden el
sexo por el
sexo, ni un rollo de una noche.
Los polis no rompen con sus ex parejas porque las aman y quieren seguir con ellas. Y a la vez suman nuevas
conquistas. Compaginan presente y pasado sin
engaños.
Maria Carmen Ramajo,
psicóloga especializada en
parejas del centro clínico
ISEP, asegura que por su consulta pasan muchas más
infidelidades que
relaciones poliamorosas, “entre otras cosas porque cuando uno acude en busca de ayuda es porque considera que existe un problema y los
polienamorados no viven esa relación múltiple como tal”. En su opinión, lo que más abunda son personas que tienen una relación sólida y que, simultáneamente, tienen
aventuras temporales con el consentimiento de su
pareja. “Para poder soportar esto has de tener mucha confianza y tener una gran estabilidad emocional, y aceptar que esas personas que buscan otras relaciones necesitan de la novedad”. Son personas muy seguras que tienen muy claro que las relaciones esporádicas con otra persona son sólo una diversión. Por su experiencia asegura que un pequeño porcentaje acepta, pero “son muchas las personas que sufren a escondidas y que aceptan esas condiciones para no perder a su pareja”. “Pero yo creo -prosigue Ramajo- que por algún lado acaba saliendo la
insatisfacción personal”.
Para
Norbert Bilbeny,
catedrático de
Ética, se trata de relaciones muy complicadas, minoritarias y bastante inverosímiles. “Lo veo como un fenómeno positivo pero bastante irreal”, dice. El motivo que argumenta es que las personas que se involucran en
poliamores deben estar muy preparadas
psicológicamente, “pero no por los
celos, sino por cómo gestionan la libertad, la valoración del
amor y el respeto hacia el otro”. Y eso por no hablar de las agendas de todos los miembros de la relación. Si a veces es difícil compaginar las actividades o encuentros de una
pareja, cómo debe ser gestionar un fin de semana con tres, cuatro o cinco personas… “Este tipo de relación abierta lleva a una cierta inestabilidad”, dice Bilbeny.
Seguramente más de uno se estará preguntando cómo se organizan y con quién duermen los
polienamorados. En la página web www.poliamoria.com se responde a esta y otras cuestiones. “Generalmente las personas involucradas deciden su manera de llegar a acuerdos, y de ahí surge la organización de su
vida sexual. Algunos se juntan todos en días específicos, o individualmente se alternan, o se dividen los días de la semana, o lo dejan al azar, y para algunos es irrelevante pues aunque se aman no mantienen
relaciones sexuales. Algunos viven en una misma casa, otros en casas separadas o sólo se juntan para viajar”, asegura la web.
Uno de los escollos que deben salvar los
polienamorados son los
celos. Evidentemente los polis
no son celosos, porque una relación así no la podrían aguantar. Entienden que los
celos son un modo de
dominio sobre la
pareja. Ellos parten de la libertad recíproca.
El esquema que acostumbran a reproducir estos individuos es el siguiente:
existe una
relación primaria - que sería el
marido o la
mujer- y luego vienen los
amores secundarios, terciarios… Bilbeny detalla que son personas con un planteamiento intelectual y emocional diferente al de la mayoría. La
psicológa Ramajo esboza un perfil: “Me atrevería a decir que son personas que buscan continuamente ese estado de
enamoramiento que tiene fecha de caducidad. Digamos que son personas que quieren notar siempre el gusanillo en el estómago. Tienen un concepto de
amor diferente al resto porque confunden el
amor con la continua atracción, buscando siempre la novedad. Por eso cuando ya no lo tienen lo buscan. No saben afrontar nuevas realidades como la rutina, los
hijos, etcétera”.
El
poliamor pone sobre la mesa una cuestión: nos han enseñado a
amar a una sola persona y puede que sea así para la mayoría pero no es un dogma. A la pregunta de si es posible
enamorarse de dos personas a la vez (y no estar loco, como dice el bolero), la
psicóloga Ramajo dice que, a su entender, no se puede estar
enamorado de dos personas simultáneamente pero sí
quererlas. “
El enamoramiento es un estado que se da un tiempo determinado con una persona”, dice.
El
catedrático de
Teología José María Castillo asegura que
antropológicamente y
socialmente no existe un modelo uniforme de relación estable entre personas. En su opinión, ha habido un cambio cultural rápido y profundo que ha llevado a la aparición de este fenómeno que puede acabar creando un
núcleo familiar diferente a los que conocemos hasta ahora. “Ante el
poliamor nos podemos preguntar si no estará surgiendo un nuevo modelo de relación”, reflexiona. De todas formas, Castillo muestra serias dudas de que este nuevo modelo se popularice. “
El ser humano simboliza en la persona que le atrae elementos totalizantes; si eso se dispersa entre varias personas puede conllevar
inestabilidad,
promiscuidad…”, detalla. El principal problema que ve es con la llegada de los
hijos. “
El niño debe tener muy claro quiénes son sus
padres y no sé si este nuevo núcleo familiar garantiza la estabilidad del menor”. Pone como ejemplo la
poligamia -uno/a con varias/os-, “un modelo estable consagrado desde hace siglos”. En el caso del
poliamor es todos con todos y eso, considera, puede desorientar al hijo.
En este punto Bilbeny tercia que no tiene por qué relacionarse
poliamor con
familia. “No está escrito en ningún sitio que
polienamoramiento tenga que ver con
familia o viceversa”, explica. Y coincide con Castillo en el tema de los
hijos: “Si los
polienamorados acaban convirtiéndose en
familia con
hijos, se corre el riesgo de no poder garantizar una
estabilidad al niño”. Todo esto el tiempo lo dirá. Y según palabras de
Bilbeny: “Si se demuestra que estas relaciones son un éxito y se pueden criar
hijos con
valores y una
buena educación, acabarán siendo un buen ejemplo de libertad,
amor y
respeto”.
La palabra
polyamory fue creada por la poeta
Morning Glory Zell en los años noventa. Ese término definía a los que
aman a varios a la vez.
El poliamor se popularizó en 1997 con el libro
La puta ética de
Dossier Easton y Catherine A. List, considerada
la biblia de los seguidores de esta tendencia.
FORMAS DE POLIAMORÍA
Polifidelidad Múltiples: relaciones románticas se interrelacionan y el
contacto sexual se restringe a los miembros específicos del
grupo.
Relaciones jerárquicas: Distingue entre relación primaria, secundaria e incluso terciaria.
Poligamia (poliginia y poliandria): Donde una persona se casa con varios
esposos (poliandria) o varias
esposas (
poliginia), y entre ellas pueden o no estar
casadas o mantener
relaciones.
Relación grupal: Considera que todos los miembros están igualmente asociados unos entre otros.
Redes de relaciones conexas: Donde una persona puede tener varias relaciones en diversos grados de importancia con varias personas.
Relaciones mono-poliamorosas: Uno de los integrantes es
monógamo pero acepta que el otro mantenga
relaciones externas.
Arreglos geométricos: Se describe por el número de personas involucradas y su relación de conexión. Por ejemplo,
trío,
terna y
cuadra,tanto como en
geometrías V, N y W, donde el vértice llamado
pivote,corresponde al individuo que tiene dos conexiones.
Tribu: Relaciones de
amistad, amor y
sexualidad que obedecen a redes complejas entre sus miembros, pero manteniendo entre todos una identidad y cuidado común.
por Elena Castells/lavanguardia
Radical.es
Fuente: El Ciudadano.
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